El otro día estuve repasando noticias de nutrición que publica el American Journal of Nutrition y vi un estudio que confirma que cada vez comemos más y lo añadiría peor.
Han analizado el promedio de las calorías que ingerimos en las principales comidas separando la comida y la bebida, han cogido los datos de los últimos 30 años y las cifras son devastadoras.
Según el estudio estamos ingiriendo unas 123 calorías más al día lo que a su vez parece una cantidad ridícula (una cervecita buena) pero si lo multiplicas por 365 te da 44895 calorías y esto ya no es tan ridículo ya que equivale a unos 5 kilos más y en un año.
No me gusta que la gente se obsesione por las calorías, evidentemente todo suma o resta pero si me gustaría que usemos este ejemplo de solamente 123 calorías lo que puede suponer en una persona que ingiere ya el máximo de calorías.
Por otro lado demuestra la importancia de saber lo que comemos y bebemos, debemos aprender a comer bien, nada más y esto no significa comer poco, comer solo verduras, etc.
Una dieta sana y equilibrada incorpora todos los ingredientes y con un poco de ganas e inspiración podemos sacar unas recetas bien ricas.
Pues simplemente asume que no es lo más conveniente, sobre todo si pretendes bajar peso. Una forma de concienciarse es recordar cual sería nuestro castigo y voy más lejos todavía, busca una foto del pecado, la pegas en tu nevera y al lado escribes el castigo.
Por ejemplo una ración de pollo frito con miel contiene alrededor de unas 1500 calorías, el castigo sería el equivalente a una semana de gimnasio (3 sesiones de una hora). Pero realmente no me gusta ni aconsejo la combinación pecado castigo.
Si has pecado simplemente sigue con tu dieta habitual, ajusta un poco los siguientes días incorporando 1 o 2 días (no seguido) una dieta de choque y procura pensártelo un poco mejor la siguiente vez.
De hecho te propongo algo diferente y es recompensarte con un pecado de vez en cuando si cumples bien con tu dieta, no tendrás mala conciencia y significa que estas en el buen camino.
