Lo de desayunar poco o nada es igual de malo que cenar mucho después de un entrenamiento o de privar nuestro cuerpo de grasas. La gente que no desayuna tiene bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto genera insuficiente suministro de nutrientes al cerebro causando su degeneración paulatina y además el no desayunar esta relacionado tambín con causar daños a nuestro hígado.
Todos los remedios extremos en principio no perjudican más que otra cosa, en el caso de pensar que si desayunas poco vas a tirar de tus reservas de grasas es totalmente erróneo.
Estarás contribuyendo a la ralentización de tu metabolismo
y además estarás más bajo, poco rendimiento, etc.
Es probable que encima caes antes en la tentación de comer algo que no debes y esto nos lleva a las patatas o al pan, no comer ni patatas ni pan es otro error. Cualquier dieta sana y equilibrada consta de hidratos de carbono y al ser posible con un índice glucémico alto ya que estos nos ayudan a recuperar nuestros niveles de glucógeno después de nuestro entrenamiento sobre todo si hemos practicado ejercicios para quemar grasas a base de aeróbicos.
Esto por supuesto no quiere decir que puedes comer una barra de pan y una ración de patatas fritas, justamente las patatas fritas no son nada aconsejables para bajar de peso, pero las patatas se pueden consumir de muchas formas y muy ricas.
El pan pasa lo mismo, mira bien la cantidad de pan que comes, preferiblemente integral y suma lo que comes a tu plan de diario, 50 gramos son 50 gramos, ni más ni menos.
Cuando empezamos nuestra dieta para bajar de peso solemos buscar trucos y consejos que nos ayudan a conseguir adelgazar más rápidamente.
Uno de los trucos para perder peso más sencillo es el hecho de comer y sobre todo masticar lento la comida. Con ello logramos satisfacer nuestra ansiedad, causa principal de los atracones o excesos de comida.
Evidentemente ante una situación de estrés o ansiedad nuestro cuerpo nos pide alimentos ricos en azúcares para saciar el desequilibrio, si en estos momentos evitamos los alimentos peligrosos y los sustituimos por alimentos más sanos (frutas, yogures, verduras, etc.) combinado con masticar de forma muy lenta la comida conseguimos calmar nuestra ansiedad.