Una alimentación perfectamente coordinada con un adecuado plan de entrenamiento es la clave para lograr los resultados deseados.

Al contrario de los que muchos creen, la dieta hipocalórica no es la mejor opción para quemar grasa, al contrario, incluso puede evitar que tu organismo queme la grasa de reserva.

Se necesita un trabajo de fuerza en cierta medida intenso para elevar el coste metabólico, que no es posible si tu cuerpo no dispone de la mínima energía para conseguir ese estímulo debido a una alimentación muy restrictiva.

Nuestra meta no deber ser comer menos, sino comer tan solo lo necesario. Hay que aportar los nutrientes necesarios para tener energía y evitar una bajada del coste metabólico, aportando el mínimo de grasas saturadas y una cantidad justa de hidratos de carbono para inducir a nuestro organismo a que acuda a las reservas de grasas.

¿Donde esta el secreto?

un kilo de grasa equivale a mas menos 7000 calorías

un kilo de grasa equivale a mas menos 7000 calorías

Reducir el aporte de hidratos de carbono, aportar los mínimos necesarios, pero que nos permitan entrenar a nuestro cuerpo, el cuerpo tiene que llegar a agotarlos para que pueda acceder al siguiente combustible energético, que son los ácidos grasos almacenados en la grasa de reserva.

No existe fórmulas, ni dietas ni cálculos que podemos utilizar de forma universal, cada persona somos diferentes, sigue estas pautas:

  • Tu desayuno debe ser energético, se trata de poner algo de gasolina en tus músculos. Por ejemplo hidratos de carbono de bajo índice glucémico, cereales integrales, fruta (no zumos) y lácteos.
  • Al mediodía, legumbres, La pasta y el arroz, pero no excesivamente cocinado. La mitad de la comida deber ser proteínas (carne, pescado, huevos) y mitad carbohidratos.
  • La cena no debe ser nunca copiosa, evita ya los hidratos y apuesta por la proteínas y las verduras. Come la mitad de pan que solías comer. Evita la bollería industrial y las bebidas azucaradas como refrescos y zumos.