Otra forma de mantener nuestra dieta para bajar de peso es emplear un día una dieta purificadora después de los excesos de comidas, cenas y bebidas.

Una dieta purificadora nos ayuda a eliminar las toxinas en nuestro organismo, las toxinas (sobre todo en el hígado) disminuyen nuestro metabolismo, estudios universitarios han demostrado que nuestro organismo después de una copiosa cena con alcohol se reduce en un 70%, o lo que es lo mismo, imaginamos que después de una cena el día siguiente para compensar vamos a realizar ejercicios para perder peso, en un entrenamiento normal de una hora conseguimos quemar unas 600 calorías con un 50 a 60 % de grasas pero después de una cena con alcohol al reducir nuestra capacidad por culpa de las toxinas el mismo entrenamiento es solamente equivalente a unas 200 calorías y prácticamente sin quemar nada de grasas.

Por ello las dietas purificadoras (detox) son muy útiles, la mayoría son a bases de zumo de frutas, infusiones y poco más. Recordad que solamente debemos hacerlo un día.

Ejemplo de una dieta purificadora.
– Ayunas: Zumo de limón y pomelo.
– Desayuno: 1 infusión, 1 tostada de pan integral o 1 yogurt descremado chico y 1 vaso de zumo de kiwi o durazno.
– Media mañana: 1 vaso de zumo de zumo de pera.
– Almuerzo: 1 suprema de pollo o filete de merluza y 1 vaso de zumo de mandarina.
– Media tarde: 1 vaso de zumo de manzana.
– Merienda: 1 infusión, 1 tostada de pan integral o 1 yogurt descremado chico y 1 vaso de zumo de sandia o melón.
– Cena: 1 plato hondo de sopa de verduras o de ensalada mixta y 1 vaso de zumo de ciruela.
– Antes de acostarte: 1 vaso de zumo de limón y naranja.
Referido: Nutridieta