Empieza siempre con diez minutos suaves (carrera, ruta en bici, musculación, fútbol…) a una intensidad mucho más suave de la que te parece que puedes mantener: frénate a propósito. Después de diez minutos a intensidad suave empieza a aumentar progresivamente verás cómo es mucho más fácil realizar un entrenamiento duro.

Siempre se recomienda dejar pasar 48 horas después de una sesión intensa para poder recuperarnos adecuadamente antes de volver a entrenar fuerte. El cuerpo necesita ese tiempo para regenerar totalmente las reservas de glucógeno.

Comer antes de que “se cierre la ventana” Tras el ejercicio hay un periodo de un par de horas en el que el cuerpo asimila con mayor eficacia los alimentos que necesita para reponerse y rellenar los depósitos, a este periodo se le llama la ventana de glucógeno. Después de entrenar come y bebe alimentos ricos en hidratos y proteínas antes de que se cierre la ventana, porque después la asimilación es más lenta.

Si estas dudando entrenar porque solo tienes media hora para correr, aprovéchala a fondo y le sacarás beneficio. Cinco minutos de trote suave, 20’ haciendo cambios de ritmo de fuerte a medio, y otros cinco minutos suaves para acabar son suficientes para mantener o mejorar tu condición física

Si quieres perder peso, entrena con fuerza. Entrenar la fuerza eleva el coste metabólico del músculo, te ayudará de forma muy efectiva a quemar muchas más calorías.

No utilices plásticos ni neoprenos. No conseguirás quemar grasa con estos ineficaces pero sobre todo peligrosos métodos. Tan solo conseguirás deshidratarte y fatigarte antes.