Pues simplemente asume que no es lo más conveniente, sobre todo si pretendes bajar peso. Una forma de concienciarse es recordar cual sería nuestro castigo y voy más lejos todavía, busca una foto del pecado, la pegas en tu nevera y al lado escribes el castigo.

Por ejemplo una ración de pollo frito con miel contiene alrededor de unas 1500 calorías, el castigo sería el equivalente a una semana de gimnasio (3 sesiones de una hora). Pero realmente no me gusta ni aconsejo la combinación pecado castigo.

Si has pecado simplemente sigue con tu dieta habitual, ajusta un poco los siguientes días incorporando 1 o 2 días (no seguido) una dieta de choque y procura pensártelo un poco mejor la siguiente vez.

De hecho te propongo algo diferente y es recompensarte con un pecado de vez en cuando si cumples bien con tu dieta, no tendrás mala conciencia y significa que estas en el buen camino.