Cambie el aceite por spray vegetal y utilice recipientes antiadherentes para minimizar el consumo de grasas.

En los platos al horno añada una taza de caldo mezclado con la misma cantidad de vino tinto o blanco. Evitará el uso de aceite y el resultado final será más rico y liviano.

La cocción a la sal es otro de los métodos que puede emplear para evitar las grasas en las preparaciones al horno.

Envuelva los alimentos en papel manteca o aluminio. Tendrán mucho más sabor.

Otra opción son las marinadas: deje la carne durante un día en una mezcla de vinagre y hierbas aromáticas o vino con especias. Guárdela en un recipiente con tapa dentro de la heladera.

Reemplace cada huevo por dos claras. Reducirá la cantidad de grasas sin alterar el resultado final.

Retire la piel del pollo antes de comenzar la cocción y para evitar que la carne se seque cúbrala con rodajas de manzana o con fetas de jamón magro.

Una forma de desgrasar los alimentos es preparar algunos de ellos con un día de anticipación. Así la grasa se solidifica y se puede retirar con facilidad antes de calentar.

Para dar buen sabor a los alimentos sin necesidad de exagerar el uso de aceites, cremas o mantecas agregue hierbas aromáticas y especias. Así tendrá distintos sabores en un mismo plato.

Al elegir las verduras para una ensalada recuerde que las de hoja, el tomate, las coles y los zapallitos rallados tienen la mitad de las calorías que la zanahoria, remolacha, palmitos y calabaza. Por lo tanto puede comer el doble de las primeras sin temor a engordar.